La gran novela latinoamericana, de Carlos Fuentes



Por Javier Munguía

El interés de este volumen recién publicado por Alfaguara es indudable: uno de los grandes narradores latinoamericanos reflexiona sobre la tradición de la que forma parte y propone un canon, aun cuando, curándose en salud, advierte en el epílogo que se trata de “un libro personal. Esta no es una ‘historia’ de la narrativa iberoamericana. Faltan algunos nombres, algunas obras. Algunos dirán que, en cambio, sobran otros nombres, otras obras”.


Es opinión extendida que los últimos libros publicados por Carlos Fuentes (novelas y libros de cuentos) no suponen un aporte significativo para la ficción escrita en español ni para su propia obra. Probablemente su último trabajo de ficción importante, aun con sus excesos, es la monumental Terra nostra, de 1975, que para algunos críticos es la novela que concluye el “boom” de la narrativa hispanoamericana. En cuanto a ensayo, en 1992 publicó El espejo enterrado, un texto apasionado y apasionante sobre la cultura hispánica, limpio de la afectación a la que es tan asiduo su autor.

Carlos Fuentes (Foto: Alfaguara)
Aun concediendo que en las últimas décadas la obra de Fuentes ha ido en picada, ¿se puede dudar de su relevancia como escritor? No solo lo avalan decenas de premios (entre los que está el Cervantes, el galardón literario más importante del idioma) y el reconocimiento de algunos de sus más distinguidos contemporáneos, sino sobre todo algunos libros señeros (nos gusten o no), capitales para entender la evolución de la narrativa en nuestra región: baste mencionar La región más transparente (1958), La muerte de Artemio Cruz (1962) y Aura (1962). (Las tres están, sí, entre sus primeras publicaciones).
Son dos los problemas principales que veo en la obra de Fuentes: la excesiva asiduidad con que ha venido dando a la imprenta sus libros, que delata falta de autocrítica, y el estilo grandilocuente, hinchado, que afea algunas de sus obras más ambiciosas, y en cambio está ausente en sus textos breves y con frecuencia impecables: sobre todo Aura y un puñado de sus cuentos. Lo anterior no obsta para que Fuentes sea uno de los más arriesgados y versátiles de nuestros narradores. (El “despistado” Iván Thays escribe que “Fuentes es un autor conservador y, por ello, ha elaborado un canon conservador”. El mexicano es, en realidad, uno de los grandes renovadores de las estructuras novelescas en español, como es bien sabido).
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La gran novela latinoamericana. Carlos Fuentes
Alfaguara (México, 2011)



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